Hubo una vez...
Una penumbra que anhelaba ser luz...
Hubo alguna vez ...
una princesa atrapada en un castillo de piel y sangre,
que lloró mil horas pidiendo ser liberada; que odiaba tanto su castillo como la idea de que nadie viera que no era su cuerpo sino su maldición y admiraran su belleza, la repugnaban las miradas coquetas y la idea de tener que permanecer con la sonrisa en el rostro que nunca pudo reflejar su dolor .
Un hechicero perdido en el bosque de sus miedos, aislado por conjuros de amor que se rompieron tras la muerte.
Un sueño queriendo ser realidad; cansado de verse solo transformado en ella en las noches de largo sueño, o en la mirada perdida de su creador cuando pensaba en su amada.
Un anhelo pidiendo transformarse en caricia...
Unos brazos abiertos esperando un cuerpo, o bien un alma que inspirara escalofrios para ser un abrazo profundo, y permitir en enlace final de espiritus en espera.
Unos labios suprimidos en deseo de ser rozados, de transformarse en un beso capaz de transmitir las senaciones de un cuerpo de amor tácito.
Un corazon pidiendo un infarto de sensaciones, un empuje que lo llevara a su extremo de palpitaciones.
...Un Dios mirando como sus hijos se contentan y resignan con ser simplemente hombres tan llenos de gratitud que lo ponian todo en sus manos incapaces de hacer algo por si solos .
...Un abismo creado para ser temido,nunca amado ,solo sobrevolado con la esperanza de ser evitado y sin siquiera una mirada a su interior llegar a salvo a su otro lado.
...Un miedo que vive deseando ser enfrentado;
Una voz que nacio con el fin de ser conjuro,una promesa gritada con ansias en el ultimo instante de dos amantes.
Un debiera ser que llora de vergüenza, creyendo que tal vez asi pudiera transformarse en un "quiero ser".
Un suicida buscando tener mas coraje para morir que para vivir, y hacer más visible su dormida valentía suficiente para contemplar la idea de morir pero no tan alta como para consumar la acción.
un halo de humo añorando ser fuego; un razgo de ceniza deseando ser chispa del amor que alguna vez con tanta pasion ardió.
un silencio profundo silencio que quiere ser escuchado; pero que se ve opacado por el miedo a la soledad, esa soledad que todos evitamos como una peste ignorando que no es más que un tiempo de reflexión .
Todos consumiendose bajo la mirada incendiada de la cobardia, ninguno realiza sus desesperados deseos, sus propias necesidades por miedo a ser algo diferente a lo que ahora son, prefiriendo la amargura de una existencia insípida, cruel y carente de sentido .